Escribo estas palabras después de desayunarme con una curiosa anécdota que ponía de manifiesto el profesor Xavier Rull en un correo enviado a la lista de distribución Zèfir: la traducción al catalán de las palabras en catalán de un político catalán, en el marco —cerremos el círculo— de un periódico en catalán. El resultado del invento es un churro, un buñuelo, un higo, un sancocho o lo que el lector tenga coraje de echarse al estómago, aunque vaya, servida así la mesa, mejor será hoy ayunar que desayunarse.
¿A los hechos? Bien…
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