La oposición estructural se puede resolver simbólicamente con la confrontación fonética, aunque no se comprenda su sentido; pero no la funcional. Es decir, si el sentido del topónimo cobra relevancia en la trama, entonces Houston:
Los dragones nos tendríamos que ayudar los unos a los otros y en realidad no tendría que deciros nada. Pero me habéis ayudado y los dragones de Kummerland han sido siempre muy poco amables con nosotros los medios dragones y no nos dejan entrar en la ciudad. Me pondré de vuestra parte para fastidiarles.1
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