Mo borbo tono tros polos…

Fútbol es fútbol, hasta Juan Patán lo sabe, y hoy no hay enemigo pequeño; pero aun así, todo técnico mínimamente ilustrado confesará ante micrófono que, a la postre, la victoria de uno o el otro grupo de lucepiernas se puede acabar decidiendo por la «profundidad de banquillo». Y en el deporte de las vocales, habrá que reconocerlo, el español tiene quinteto para saltar a una cancha de baloncesto, pero que nadie se le lesione. Son muchas las lenguas, en cambio, que tienen quinteto y suplentes y hasta «suplentes de lujo». Eso da mucho más juego.

Así, en la tan inquietante como divertida Wir pfeifen auf den Gurkenkönig —cuyo título se tradujo en singular y rimado: Me importa un comino el rey Pepino—, Christine Nöstlinger crea un personaje que «confunde sin cesar las vocales porque cree que eso suena más distinguido».

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Esta entrada fue publicada en Adaptación, Christine Nöstlinger, El Trujamán (CVC), Eva Ibbotson, Gonzalo García, Traducción de alemán, Traducción de Humanidades, Traducción de inglés, Traducción de literatura infantil, Traducción de novela, Ursula Wölfel. Guarda el enlace permanente.

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