Cosas de la mojigatería

A veces me gusta navegar por los viejos diccionarios de la Academia para dar con aquellas definiciones que ni Roberto Alcázar y Pedrín en sus mejores ataques de verborrea. Así se definía mojigato en su primera incorporación, allá por 1832:

drae-mojigato

¿Verdad que le entran a uno ganas de, en la próxima discusión energúmena, pongamos un susto en un stop, dejar sin palabras al otro conductor (ese enemigo repentino al que le negamos toda razón) llamándole «beato hazañero»? Lo más curioso del asunto, sin embargo, es cómo define la RAE mojigato allá por 2013:

drae-mojigato-2

Si 180 años nos contemplan, entre aquella primera edición y la actual… para mí que les ha dado para poco. Por no tomar por rimbombancia ajena lo que sea simple ignorancia personal, uno puede buscar «hazañerías» (pues «hazañero» es, claro, según nuestro útil diccionario donde los haya, aquel «que hace hazañerías») en el Corpus del Español Actual de la propia RAE, y comprobará que no figura. Buscando en el Corpus Diacrónico, la referencia más reciente es de… 1657. Mis muy sentidas disculpas, pues: había creído que Su Diccionario era mejorable y en realidad —me corrijo— es una filfa.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Dudas existenciales, María Moliner, RAE, Traducción de Humanidades. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s